«Lo tenían todo en común»  
     
     
 

La multitud de los creyentes no tenía sino un solo corazón y una sola alma. Nadie llamaba suyos a sus bienes, sino que todo era en común entre ellos. Los apóstoles daban testimonio con gran poder de la resurrección del Señor Jesús. Y gozaban todos de gran simpatía. No había entre ellos ningún necesitado, porque todos los que poseían campos o casas los vendían, traían el importe de la venta, y lo ponían a los pies de los apóstoles, y se repartía a cada uno según su necesidad. 

(Hechos de los Apóstoles 4,32-37).

 
   
   
     
 

La vida y acción de nuestra Parroquia (culto, evangelización, caridad) como célula básica de la Iglesia local.

 
       
   

El Fondo de Compensación, para ayudar a aquellas Parroquias que no logren autofinanciarse.

 
       
 

El seminario (pensión, estudios de seminaristas, sostenimiento de los edificios, pastoral vocacional, etc.)

   
       
   

La construcción de nuevos complejos parroquiales (templo, locales, vivienda).

 
       
 

El mantenimiento y conservación del patrimonio de la Iglesia: (templos, viviendas de sacerdotes, locales pastorales, etc.).

   
       
    La formación de agentes pastorales.  
       
  La acción caritativa y social de la Iglesia.    
       
   

La retribución del clero y otro personal, incluidos los pensionistas.

 
       
  El mantenimiento de los servicios diocesanos de Sevilla.    
 

   
  La acción caritativa y social de la Iglesia.  
     
 

Que todo el que llegue a vosotros en nombre del Señor sea recibido. Si el que llega es un caminante, ayudadle en cuanto podáis, pero que no se quede con vosotros más que dos días, o tres, si es necesario. Si quiere quedarse entre vosotros y tiene un oficio, que trabaje para su sustento. Si no tiene oficio, proveed conforme a vuestro juicio, de manera que ningún cristiano entre vosotros esté ocioso. Si rechaza el hacer esto, es un traficante de Cristo. Guardaos de tales gentes.

(Santos Padres)